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 México, su historia parte 16

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MensajeTema: México, su historia parte 16   Sáb Ene 10, 2009 6:29 pm

Almonte llegó a París en el mes de mayo con un proyecto de acuerdo secreto que debía sustituir al tratado de Miramar. En él se estipulaba que las tropas francesas permanecieran en México por tres años más hasta que el país estuviera pacificado, que el gobierno francés se encargara de sostenimiento de las mismas y que al terminar ese plazo dejasen sus materiales de guerra. Napoleón se negó a revocar la orden de repatriación de las tropas y tampoco accedió a ninguna de las proposiciones del proyecto presentado por Almonte.

Antes de partir para México, Maximiliano atendió a los trabajos preparatorios para la organización de la legión austríaca que estaría al servicio de imperio mexicano. El emperador consintió y pronto las tropas belgas se unieron al ejército que combatía a la República. Además de estos soldados negros, Napoleón para completar sus efectivos, le pidió al sultán de Egipto un batallón de negros del Sudán, de Nubia y de Abisinia.

De junio a diciembre de este año la campaña militar llegó hasta el norte. En el mes de julio la división Franco mexicana hizo su entrada en Durango y en agosto tropas imperialistas ocuparon Ciudad Victoria y Bagdad en Tamaulipas. La rendición en Oaxaca por el general Porfírio Días en febrero de 1865, marcó el punto de apogeo de la expedición francesa.

Guaymas cayó en poder de las fuerzas expedicionarios en marzo, pero para abril las tropas republicanas ocuparon nuevamente Saltillo y Monterrey. El coronel imperialista Ramón Méndez derrotó en el mes de octubre en Santa María Amatlan, Michoacán, a una división mandada por el general José María Arteaga, quien cayó prisionero junto a otros jefes y oficiales.

En el mes enero de 1866 Napoleón, dando como un hecho la consolidación del trono de Maximiliano, envió a México al embajador para arreglar con el empedrado la retirada de las tropas francesas.

Marqués y Miramón desembarcaron en Veracruz en el mes de noviembre, se entrevistaron con Maximiliano y le aconsejaron que no abdicara, ofreciéndole sostenerle en el trono.

En enero Miramón organizó un cuerpo del ejército con el que marchó al interior, el primero de febrero sostuvo un combate con el general Escobedo en la hacienda de San Jacinto. En esta acción Miramón fue derrotado y Escobedo obtuvo más de cien prisioneros, de los cuales cerca de ochenta eran franceses. Todos los prisioneros extranjeros fueron fusilados, así como Joaquín Miramón, hermano del general derrotado. Al partir de México el 5 de febrero, Bazaine escribió a Maximiliano una carta solicitándole que abdicara y ofreciéndole llevarlo a Europa. Maximiliano no la contestó.

Aunque Estados Unidos nunca acepto el establecimiento y la consolidación del imperio de Maximiliano, la guerra por La que estaba pasando le impidió actuar directamente en favor del gobierno republicano y le obligo, declararse neutral. Al terminar la guerra de secesión, ya en completa libertad de acción y con un ejercito fuerte, se dispuso a cambiar su política. Maximiliano Realizo varios intentos por que su, Imperio fuera reconocido sin embargo Estados Unidos siempre se negó. En una curiosos sucesión de hechos casi al mismo tiempo que Napoleón retira sus tropas de México Estados Unidos reconoce la soberanía de Juárez.Al partir el ejército expedicionario, el Imperio apenas dominaba las ciudades de México, Puebla, Veracruz, Querétaro y Morelia, todo el resto del país estaba en poder de las tropas republicanas.

Una vez libre de la tutela de Napoleón III, Maximiliano decidió ponerse al frente de sus tropas para emprender la campaña del interior. Querétaro era el punto donde iba a reunirse las tropas imperiales para hacer frente a las fuerzas republicanas de Escobedo y de Ramón Corona. Escobedo, con 25 000 hombres, puso su sintió el 6 de marzo.

El primer ataque formal se hizo el día 14, las tropas republicanas fueron rechazadas sufriendo considerables pérdidas. Marqués, nombrado lugarteniente del Imperio con facultades omnimodas, al llegar a la ciudad de México y enterarse de que Porfírio Días amenazaba a Puebla, partió con mil hombres para defenderla. Antes de llegar fue atacado por las fuerzas republicanas que habían ocupado la ciudad el 2 de abril Marqués regresó derrotado a México seguido de cerca por Porfírio días, que rodeó la ciudad con quince mil hombres.

Maximiliano y sus generales Miramón y Mejía fueron juzgados conforme a la ley de 25 de enero de 1862, que condenaba a la pena de muerte a todo aquel que atenta contra la independencia nacional. No se estimaron esfuerzos por salvar a Maximiliano. Sus defensores se presentaron en San Luis, donde había establecido Juárez el gobierno, para solicitar al presidente el indulto de prisionero, sin embargo Juárez no cedió. la ejecución de Maximiliano, Miramón y Mejía tuvo lugar el 19 de junio de 1867 en el cerro de las campanas.

El liberalismo triunfante

República restaurada

Regreso de Juárez y del civilismo

El verano del año de 1867 quedó con justa razón inscrito en el catálogo de los inolvidables. Acababan de esparcirse las noticias, de la caída de Querétaro, la captura y muerte del emperador Maximiliano de Habsburgo y la entrega de la ciudad de México.

Porfírio días entró triunfalmente a la capital y los patriotas comenzaron a hacer desmanes hasta la llegada de Benito Juárez.

Juárez correspondió a la metrópoli, que lo recibía con un postér literario donde constaba una frase muy aplaudida en 1867, la que decía que: "el gobierno de la República no se dejaría inspirar por ningún sentimiento del pasión contra los que han combatido". Ahora nos conmueve más la que dice: "entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz.

Gabino Barreda eran un discurso resumió en tres palabras del plan peleado por los liberales: "libertad, orden y progreso". Libertad política, de trabajo, religiosa, de expresión, económica y de casi todo, como medio; orden en los sentidos de paz, concordia, ley, sistema y jerarquía, como base; y progreso, o sea producir cada vez más, lo más posible, en los diversos órdenes de la vida. Así fue como México durante diez años, fue asunto de una minoría liberal cuya elite la formaban dieciocho letrados y doce soldados.

Los treinta.

Al restaurar sé la República, la edad promedio de los dieciocho cultos era de 45 años y la de los doce militares, de 36. La docena armada tuvo un origen social más humilde que el de los cultos. De éstos, sólo Altamirano y Juárez lloraron en cuna pobre. Lerdo y Lafragua fueron retoños de familias ricas. La mitad del ala culta del juarismo se dedicó públicamente a los blandos recreos de la poesía.

La gran mayoría de los cultos iniciaron su día pública enseñando en las escuelas donde habían aprendido tanto por lo menos seis de los doce militares ingresaron a la carrera de las armas en el funesto 47, cuando la invasión de los vecinos del norte. Los demás, en alguna de las muchas revueltas que asomaban al país. Al sobrevenir la intervención francesa y el segundo imperio los cultos del ala liberal se desinflaron. Los más ilustres estuvieron en el escondite del paso del Norte mientras que iban los franceses y Max. Payno le aceptó puesto al emperador. Zarco pasó la frontera, y desde Estados Unidos escribió artículo tras artículo contra los imperialistas.

Con todo, concluida la lucha, los militares sólo consiguen una tajada menor del botín. Días apenas cera diputado; corona, comandante militar; Escobedo, gobernador de San Luis Potosí y presidente de la suprema junta de justicia militar.

A la caída del imperio los papeles se trastocaron: Los héroes se sumieron en la penumbra y los picos de oro subieron al deslumbrante escenario de la política nacional. Y sucedió que a la hora de reconstruir a México servían de muy poco las tres virtudes de los héroes: el valor, la matonería y el patriotismo. En cambio, hacían falta la cultura, la lucidez, la experiencia política y demás virtudes de los letrados.
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